7/02/2006

Blanca Palidez

Hola bigordetes [Nota se recomienda poner los altavoces y poner la radio bigorda con la canción Blanca Palidez]. Hace una fiesta de chueca [sí, ahora la nueva forma de contar, dentro del espacio temporal de los blogs rositas azaleas... es por chueca-años]. Llegó un personajillo con ganas de hacer un test, para unas pruebas de un Master bastante raro. Mi misión fue el que no aprobara, para poder así sacar un año en lo que se refiere a estudios. Le dejé borracho y desorientado en pleno madrid a falta de 7 horas para el examen. Sabía, intuía, sospecha y adivinaba que en el momento que él pisara Madrid, mi vida no iba a ser la misma, se acabó la tranquilidad, se acabó el NO echarme copazos un martes, se acabó el NO tener nunca un amigo para escuchar, se acabó planear las cosas, se acabó el comer siempre en los mismos sitios, se acabó ver la hora chanante solo, se acabó... Ayer, sábado de fiestas de chueca [usease después de un chueca-año], le ayudaba a cargar un coche porque su estancia aquí, en Madrid, había terminado. La casa bigorda, esa que en la puerta tenía una lista de "cosas para mangar", esa que nunca se limpiaba, esa que a primera vista como que no... pero a los dos días era un paraíso terrenal, cierra la puerta y se convierte en recuerdos dentro de la cabeza de algunos afortunados. Carritos del lydl como percheros y despensas, personas que decían que desde el sofá del salón se podía ver cuanta comida había, zapatillas apoyadas en las mesas o sofases ya que había una regla oculta que impedía posarlas en el suelo, pelusas dignas de un wester rodando por el salón, mikolápices escondidos detrás de sofás, mesas con vasos de pinta listas para el momento del pelotazo que podía ser a cualquier hora, marotonianas sesiones de cine, conversaciones profunas en estado de alegría, impoluto mueble bar y una casa donde no faltaba ni gloria. Una vez más pasamos página... una vez más, necesito buscar otro rinconcito donde sentirme en casa. Como no sabía bien como terminar la columna, he decidido subir la canción de Blanca Palidez de la Costa Brava. No sé a vosotros pero a mí, la letra dice lo que pasa en mi cabeza ahora mismo: un hasta luego, una despedida feliz, un nunca olvidaré los grandes recuerdos que tengo, un gracias por compartir.