7/11/2006

No te digo na y te lo digo todo

Hola bigordetes, ayer me ocurrió algo digno de contar en un blog, donde su autor está de vacaciones y no le suelen pasar muchas cosas que le hagan reflexionar más de 5 minutos. Bueno ayer tuve un encuentro, que no duró más de 10 segundos, que me hizo reflexionar bastante en el día. Ya ves lo aburrido que estoy. Llevaba todo el día ambulando, buscando información sobre un montón de cosas. Las cuales no me he vuelto a preocupar y eso que malgasté toda la mañana. Hablando con personas que querían ofrecerme un tipo de servicio a cambio de dinero [y no estoy hablando de putas , ni cosas raras] simplemente eran compras de ropa o información sobre cursos venideros. Conversaciones directas, aburridas. Comadreo entre dos desconocidos, en donde uno prestaba atención y el otro tenía puesto el modo grabadora "me sé todo lo que tengo que decir de memoria". Mi mañana pasaba, mis conversaciones todas iguales y mi cansancio subía de tono a causa del calor y el paseo de 3 horas que llevaba. Normalmente, siempre que camino mucho, voy con mi Zen y los cascos. Unos muy muy grandes, de esos que ocupan toda la oreja [de flipaos vaya]. Soy una persona que me gusta aislarme del resto cuando estoy solo y llevo la música a toda pastilla. Incapaz de escuchar nada del exterior. En ese momento, cuando estaba sumergido en mi mismo, cuando en mi cabeza sonaban acordes inimaginables veo una chica. Yo estoy tan ahogado en mis abstracciones que ni siquiera le puntué [y no es que estuviera mal... simplemente no le valoré]. Ella, pone una sonrisa y señala con el dedo hacia mis piernas pero un poco más atrás. Yo sigo andando, como si esa imaginaria cuerda que me estaba llevando al mundo real, no me estuviera empujando. Miro hacia atrás y veo que un papel, de esos tan poco importantes para mi vida y su futuro, está en el suelo tras de mí. Me agacho con rapidez, cojo el panfleto y me levantando con el signo mundial de un autostopista, pero sin el continuo balanceo, llevándolo de frente hacia mí. Ella sonríe y me guiña un ojo justo en el momento que más cerca de mí está. Fue una conversación sin palabras. 2 personas, que no nos conocíamos, llegamos a entendernos y conectar. Claro todo si lo vemos desde el punto de vista inocente... que más de una película porno he visto comenzar con mucho menos, fue la mejor conversación que tuve esa mañana. No está mal ya que en mi reflexión contabilicé a las 9 personas con los que hablé o comuniqué y creedme esa chica no fue la más guapa de esa mañana.